El urbanismo, así como el interiorismo de los diferentes espacios como hoteles y restaurantes, es absolutamente fundamental para dinamizar un destino turístico exclusivo, así como su propuesta gastronómica. El precioso pueblo gaditano de Vejer de la Frontera acaba de vivir una auténtica revolución en este sentido, colocándose a la vanguardia urbanística y de decoración e interiorismo de sus restaurantes. Una impresionante transformación que es toda una fuente de inspiración para otros destinos turísticos exclusivos como Marbella.

La revolución de la belleza de Vejer ha sido impulsada por el interiorista Gaspar Sobrino que ha transformado multitud de espacios como restaurantes, comercios o el Mercado de Abastos. Una esfuerzo por hacer los cosas hermosas que ha calado en el espíritu colectivo de Vejer hasta convertir el destino en la Capital de la “gente guapa” de Andalucía.

Fenómeno que también vivió un destino tan singular como Lanzarote, de la mano del artista multifacético César Manrique durante la década de los sesenta, que armonizó los principales espacios turísticos de la isla para crear un estilo propio. Así lo explicó el propio Manrique, después de una larga estancia en Nueva York: “Cuando regresé de Estados Unidos, llegué con la intención de convertir mi isla natal en uno de los lugares más hermosos del planeta, dadas las infinitas posibilidades que Lanzarote ofrecía “. Sin duda lo consiguió, transformando a la isla en todo un icono del nuevo turismo.

Marbella  ha sido ejemplo de arquitectura de vanguardia de la mano de Melvin Villarroel y su estilo de pueblo andaluz, que convirtió al Hotel Puente romano en icono internacional. Pero sigue necesitando inspiración para que su Milla de Oro brille más desde el punto de vista urbanístico. También es importante articular e impulsar un espíritu colectivo de culto hacia lo bello, armónico y  vanguardista,  el diseño y el interiorismo.  Una corriente especialmente importante para los restaurantes. Pues su decoración e interiorismo son cada vez más importantes.

Vejer ha tenido la enorme suerte de enamorar a Garpar Sobrino, interiorista de éxito internacional, director de Interiorismo para C&A en Europa, que fijo en la localidad gaditana su segunda residencia y comenzó a rediseñar espacios emblemáticos. Destacan el restaurante Las Delicias, en un teatro del siglo XIX habitado durante años por palomas , en el que ha cubierto sus paredes de diez metros de altura con palés recuperados; El Colmado Palomita, una antigua tienda de ultramarinos, al que ha dado enorme personalidad o el mercado de abastos de San Francisco, centro de reunión de moda.

El fenómeno se ha producido porque esa corriente creativa se ha extendido a todo el tejido social de Vejer y a sus emprendedores. Impulsándose la apertura de tiendas y restaurantes muy cuidados, divertidos, con desarrollos de interiorismo vanguardistas que están dando una enorme valor global al destino. Una corriente de belleza y armonía que se agradecería enormemente en lugares tan emblemáticos y con tanto valor histórico y arquitectónico como La Plaza de los Naranjos de Marbella.

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