Primavera, Atlántico, Barbate, Almadraba, Atún… son los indicadores que te conducen al séptimo cielo Gourmet en estas fechas, a disfrutar en cuerpo y alma con uno de los grandes tesoros de la Naturaleza.

Solo hay que añadir dos referencias más: Faro de Ocor, nombre del primer distribuidor de productos Gourmet desde Marbella-Costa del Sol hasta Sotogrande; y Carlos Piñero, un cocinero sensible al regalo que el mar ha puesto en sus manos para llevarnos hasta el Séptimo Cielo.

Su menú temático, elaborado con todos estos elementos, es de los que alimenta más allá del cuerpo, de los que llegan hasta el espíritu.

LA CEREMONIA DE LA FELICIDAD

Con atún del bueno, del que lleva todo el sabor de la libertad en el océano, hemos disfrutado desde el aperitivo, con mojama, la esencia de la sal marina, hasta el final de fiesta, con solomillo al romero. Nos hemos sorprendido, nos hemos emocionado, sí, con un atún tratado con todos los honores.

La primera fiesta de los sentidos en este menú único, es una mojama regada con gotas de Aceite de Oliva Virgen Extra de Faro de Ocor.

Carlos Piñero, impulsor de este menú, ha elegido un aceite muy elegante, muy sutil, para potenciar la esencia marinera de la mojama, carnosa, aromática y con ese punto exacto de sal que alegra el paladar pero no genera sed. Una delicia capaz de competir con las mejores lonchas de jamón supremo.

TARTAR, TODO EL MUNDO DE ACUERDO

Del atún más seco al atún más jugoso, de la mojama al tartar, de la satisfacción a la auténtica explosión de alegría.

Seguimos con el atún crudo, con su sabor profundo, inconfundible. Carlos Piñero y Faro de Ocor han elaborado el atún con toques de mostaza, con un punto de picante, que contrasta con el toque dulce del gran Señor del Mar.

Cada bocado lanza un aluvión de mensajes agradables a los sentidos de la persona sentada a la mesa. Es una descarga homogénea de aromas y sabores, bien completada por la textura casi melosa del atún, que tenía su contraste en la ensalada de alga wakame, otra forma de entender el mar: la forma vegetal más refrescante. En una palabra, todo el mundo contento, incluso comensales con ciertos reparos al pescado que no ha contactado con el calor.

CRUDO, MACERADO Y ACARICIADO EN LA PLANCHA

Tataki, esa preparación japonesa que macera el atún en vinagre y jengibre para pasarlo después por la plancha, alcanza una cota celestial cuando el producto básico es de categoría suprema. El menú de Faro de Ocor preparado por su cocinero ejecutivo, Carlos Piñero, proponía un tataki impecable.

Jugoso, vivaz, refrescante y distinguido. Este tataki, de textura firme, respetaba el atún crudo en el centro de cada pieza para contrastar con una especie de corteza acariciada por el fuego en la plancha. Dos mundos complementarios en cada rodaja, cortada con maestría. A mí, particularmente, me encantaron las semillas de sésamo más tostadas.

ALCACHOFA Y ATÚN, LA ARMONÍA IMPENSABLE

Las alcachofas confitadas que distribuye Faro de Ocor, procedentes de huertos elegidos de la Comunidad de Murcia, ya son legendarias en todo Málaga. Frescor, sabor, aroma, por supuesto, y textura, siempre firme pero sin llegar a la dureza, están detrás de muchas creaciones de temporada.

Ahora mismo es tiempo de alcachofas, también es tiempo de atún… el maridaje que parecía inevitable se ha materializado en una alcachofa con ventresca, aún más divertida y fragante gracias a una nota picante… pero de verdad.

Sorprendente de principio a fin. Entras en una dimensión diferente de los dos ingredientes que se va haciendo más y más gratificante con cada bocado. Excelente, un plato inolvidable.

MEDITERRÁNEAMENTE

El anuncio televisivo de las cervezas Estrella Damm de hace algunos años, volcado en un estilo de vida mediterráneo, sirve para situarnos ante el último plato del menú de Faro de Ocor interpretado por Carlos Piñero. Podemos decir que hemos degustado atún Mediterráneamente gracias a su propuesta de solomillo de atún al romero.

Un solomillo más que jugoso, casi etéreo, y un aceite infusionado con romero, descubren los valores de la sencillez, de la naturalidad. Es sutil, aromático, con un sabor elegante que se acomoda en el paladar.

Podría decir mil cosas más, pero solo os comento que se me hace la boca agua según lo estoy escribiendo. Tengo todos los aromas en la nariz y los sabores en el paladar, algo que me ha sucedido muy pocas veces. Genial. Me he reconciliado con el romero, que aprecio muy poco en quesos o en carnes. Con eso os digo todo.

Un menú de atún lejos de convencional, con platos volcados en valorar el producto más majestuoso del mar, ha vuelto a recordarnos el inmenso privilegio que aún disfrutamos: el atún salvaje, ya sea el que procede la almadraba o el que se pesca en aguas del Estrecho.

Del otro, del que se cría en piscifactorías en Tarragona o en Sicilia, no diremos nunca ni una palabra, aunque algunos críticos se empeñen en pregonar unas cualidades más que discutibles. Eso es otra cosa, a millones de años luz de esta experiencia Gourmet con la firma de Faro de Ocor y de su cocinero ejecutivo.

1 COMENTARIO

  1. Experiencia por todo lo alto con un atún de almadraba, un yellow fin, verdaderamente exquisito. La puesta en escena de Faro de Ocor, con algunos de los mejores productos Gourmet incluidos en su catálogo presentes en el menú diseñado por el Cocinero Carlos Piñero, ha sido muy especial, con una reverencia continua al gran producto del Mar. Atún de almadraba, que transmite el sabor de la libertad en cada bocado, no como ese atún de segunda división criado en piscifactoria que tanto gusta a algunos críticos cuando pone su nombre comercial en ponencias y ferias.

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