La Diosa del Vino, Victoria Ordóñez, impulsora de la recuperación de una uva legendaria: la uva autóctona Pedro Ximénez del Parque Natural de los Montes de Málaga, ha presentado en la VI Cumbre Marbella All Stars sus vinos de montaña, los legendarios “Mountain Wine”.

Victoria Ordóñez, heredera de una dinastía de grandes especialistas del vino, se ha lanzado, junto con su hijo, Guillermo Martín Ordóñez, a la recuperación de una clase de vinos que solo se elaboraban en las inmediaciones montañosas de la capital malagueña, a partir de la uva Pedro Ximénez.

El listado de desafíos superados por Victoria Ordóñez e Hijos con la Bodega abierta en 2015 es casi inagotable: recrear un vino desaparecido hace siglo y medio por la plaga de filoxera; trabajar con viñedos de pequeñas dimensiones situados entre 800 y 1.000 metros en medio de zonas muy escarpadas; o enfrentarse a los rendimientos mínimos de viñas muy antiguas.

Los auténticos vinos de Málaga, los únicos que se producen dentro de la propia capital mediterránea, llevan el sello de Victoria Ordónez como símbolo de superación de los retos másexcepcionales.

AL FILO DE LO IMPOSIBLE

La viticultura al filo de lo imposible, la que vendimia en pendientes del 46 al 76 por ciento, la que exige emplear mulas para acarrear las cajas de menos de 10 kilos, la que respeta un entorno calificable de único, es la clave de una generación de vinos únicos, inimitables, que está marcando nuevas líneas de trabajo en el mercado.

Victoria Ordoñez y su hijo, Guillermo Martín, han creado 5 vinos de excepción, que han evidenciado sus niveles de singularidad en el jardín más bello del Sur de España: Finca La Concepción.

La Bodega radicada en Málaga capital presenta 3 vinos blancos con Denominación de Origen Sierra de Málaga, elaborados a partir de uvas Pedro Ximénez y Moscatel, más 2 tintos, elaborados con Petit Verdot y Cabernet Sauvignon, a los que se aplican crianzas muy largas.

La estrella de la Colección de Victoria Ordóñez e Hijos es La Ola del Melillero, un vino que reedita el tiempo elegante de los balnearios, de aquella Málaga señorial del siglo XIX, los favoritos en una ciudad que era la auténtica capital mundial de la especialidad.

Con La Ola del Melillero se activa una línea del tiempo con las grandes uvas del ayer y los mejores elementos técnicos para crear un vino super actual, super refrescante, con gran proyección de futuro.

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