Cádiz es un escenario mágico por sí mismo, pero si añades un caserón centenario a pocos metros de la Plaza de San Antonio, una barra repleta de actividad y una sala… casi clandestina decorada con un mural del gran Maestro Paul Bocuse, sabes que has llegado a la Curiosidad de Mauro.

Prepárate para una descarga de juventud vital, de profesionalidad extrema y de simpatía. Aquí se conoce a fondo la hospitalidad más actual: todo el mundo impecable, pero informal, todo el mundo apasionado con su trabajo, pero sin perder la sonrisa, todo el mundo deseoso de agradar a las personas que se sientan a la mesa, pero respetando la intimidad.

  

Mauro Barreiro con su estatura imponente, con sus tatuajes, se mueve de mesa en mesa preguntando opiniones, añadiendo comentarios. Imposible encontrar el menor rastro de postureo, aquí se viene a recibir descargas brutales de Felicidad en la mesa y en la sala.

   

Así es Mauro Barreiro un artista genial de los fogones, que crea platos que dejan groggy, muy cerca del KO, que vas a recordar cada día de tu existencia. Una fuerza de la naturaleza frente a los fogones, con la alegría en las venas de la tierra de Cádiz. Con la verdad por delante.

La experiencia de #TatuandoPaladores

  

La comida arranca con degustación de AOVEs: el picual de Córdoba Oil You y San Carlos, cornicabla de Cáceres. Para el primer brindis elegimos el palo cortado Obispo Gascon de Barbadillo, como muestra del estupendo trabajo que está realizando la bodega gaditana. Elaborado con Palomino.

  

Arrancamos con la zamburiña de aguachile con guacamole de algas. Intenso y de fantástico emplatado.

 

Seguimos con incrementando la intensidad gustativa con el tartar de lomo de atun como muestra de la esencia del cocinero.

 

A continuación uno de los clásicos de Mauro, el arroz de cremoso de anguila con chocos y daditos de barriga de atun rojo. Un plato siempre colosal que maridamos con el estupendo verdejo El Transistor 2018 de Telmo Rodríguez.

 

La nueva descarga de sabores y sensaciones es la pata de pulpo asada con coulant de patata y huevo con cremoso de chorizo ibérico.

Después llegaría la mayor sorpresa de sabores y presentación, el bacalao confitado, puntillitas encebolladas y gazpachuelo negro. El plato más sobresaliente del menú gastronómico. Salvaje, atrevido y genial. Sin filtros.

  

Finalizamos con el tataki templado de presa ibérica, puerro asado y mostaza de hierbas. Broche de oro maridado con el gaditano Tesalia Arx 2017, elaborado con Syrah, Tintilla de Rota, Petit Verdot y Cabernet Sauvignon.

  

El postre es muy ligero y se agradece después de la intensidad del menú, frambuesa, pistacho y cardamomo. Adictos a #TatuandoPaladores Ya estamos deseando volver.

  

 

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