Vanessa Benisty, 35 años, tres con negocio propio de éxito, Gastro Benisty, tercera generación de profesionales de la hostelería e hija y sobrina de estrellas Michelin, es un ejemplo inspirador de una mujer cocinera que ha logrado hacer su sueño realidad.

“Nací entre fogones con mi tío Albert, en la cocina, y mi padre, Simon, en la Sala. Estudié en la Escuela de Hostelería de Benahavis, después hice prácticas en cocinas muy importantes y también trabajé en el negocio familiar, Albert & Simon. Pero siempre tuve claro que quería tener mi propia propuesta”, explica la joven cocinera.

Vanessa lamenta que aún haya tan pocas mujeres en la Alta Gastronomía y anima a todas sus compañeras a esforzarse para conseguir su sueño. Así lo explica: “el problema tal vez sea que esta profesión es realmente muy dura. Pero tenemos que trabajar para ir integrando más mujeres”.

Para la cocinera la oportunidad de tener su propio negocio llegó con el impulso de la zona nueva de San PedroAlcántara, muy cerca del Albert & Simon, primer restaurante que consiguió la estrella Michelin en Marbella en 1987. Los ingredientes eran los mejores para cocinar un negocio de éxito: un local muy interesante, junto a la glorieta central que articula San Pedro, con un precioso desarrollo de decoración, enorme conocimiento gastronómico y muchas ganas.

En tres años Gastro Benisty es un referente y enorgullece a su artífice. “Abrimos el 25 de julio”, recuerda Vanessa. Un éxito que se ha conseguido con el apoyo de toda familia. Su hermano David, de hecho, es el responsable de Sala. Su madre ayuda en lo que puede y su padre Simon está para lo que se le necesite, dice Vanessa.

La carta es muy flexible, con una parte inicial de gastro para compartir, con propuestas divertidas y a precio razonable y una parte más seria, con grandes platos gastronómicos.  El estilo de Vanessa está lógicamente influido por su tío Albert, pero tiene personalidad propia. “Yo defiendo mi cocina” sentencia con fuerza. Describe su estilo como tradicional, con toques de vanguardia. Con la máxima calidad de producto, naturalidad, frescura y sin nada químico. Así lo explica: “un crujiente de verdura puede llegar a ser muy sorprendente y exquisito y es natural”.

La propuesta se completa con una estupenda Carta de vinos con referencias de todo el mundo que demuestra el conocimiento del negocio. Un restaurante que encanta al cliente extranjero, muy fidelizado también por Albert & Simon, que deberá ir calando entre el español con un precio medio que oscila entre 45 y 50 euros. Una mujer que brilla con estilo propio en el firmamento All Stars de Marbella.

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