DOM cuyas siglas corresponden a Denominación de Origen Málaga, el restaurante gastronómico del Meliá Banús, que nació hace un año de la mano de un equipo muy motivado con el chef José Carlos García Marala a la cabeza, fue, sin duda, una de las grandes sorpresas gastronómicas de 2017, no sólo de Marbella sino de toda la provincia. Así como una brillante incursión de la cadena Meliá en la alta gastronomía autóctona, con un concepto de autor adaptado totalmente al destino. Tanto fue el éxito de DOM, de crítica y público, que llegó a ocupar el primer puesto de Tripadvisor.
Un año después, DOM presenta nueva Carta, también creada por José Carlos García Marala, pero evolucionada por el nuevo chef ejecutivo del Meliá Banús, Javier Gómez, recién llegado después de lanzar el concepto de Lobito de Mar, junto a Santiago Guerrero, que también arranca trayectoria al frente de la gastronomía del Hotel Kempinski Estepona.
DOM en este año ha evolucionado muy satisfactoriamente en la marcada línea de Alta Gastronomía muy malagueña, tanto en producto, como en preparaciones y presentaciones sinceras y emocionales. Propuestas que enamoran tanto a los turistas deseosos de descubrir la esencia del sabor de Málaga, como a los propios malagueños que quieren recuperar la gastronomía de toda la vida de su tierra y contemplar su evolución hacia la cocina más innovadora del mundo.
DOM ha pasado de ser una revolución a convertirse en una realidad gastronómica de gran proyección
El nuevo chef se ha integrado fantásticamente con el equipo, con su segundo, el estupendo cocinero Jorge García Angoso, profesional de gran iniciativa y valía. Liderando un equipo motivado, con ganas de seguir evolucionado y siempre con la complicidad del resto del staff del hotel que dirige Tamara Cordero.
La propuesta sorprendente y emocionante de DOM ha aumentado su nivel gastronómico. Pero también se nota el toque de alguien, como Javier Gómez, que ha participado en la creación un concepto global de máxima calidad. DOM se ha convertido así en un restaurante imprescindible para conocer la evolución gastronómica de Málaga.
Los cambios también han llegado a la Sala, con más cocina en vivo y finalizaciones de muchos platos en la mesa, porque a los clientes les gusta participar cada vez más en la experiencia gastronómica, disfrutar de los aromas y también conversar.
La Carta es ajustada de propuestas, pero muy cautivadora. Con cuatro apartados con otras tantas propuestas en cada uno: Bruma y Terral con entradas, Mar con pescados y Tierra con carnes. Para comenzar una degustación de los Aceites de Oliva Virgen Extra de Molisur, la almazara de Alhaurín El Grande, servidas en sus preciosas latas de las variedades hojiblanca y manzanilla.
Emoción y técnica con Denominación de Origen Málaga
Arrancamos con un snack de puré de patatas, trufas y setas. Intensidad y aroma para despertar los sentidos.
La cena comienza con un carabinero soasado con lima, ajoblanco y sal de cítrico, que se termina en la mesa con en una espectacular y aromática preparación. Equilibrio e intensidad de boca.
A continuación llega la ensalada malagueña con bacalao a la parrilla y chutney de naranja, un plato creado por Javier Gómez con una presentación muy impactante. Es el auténtidco sabor de Málaga creado por un cocinero gallego como muestra del éxito de la globalidad cultural. Un platazo muy DOM.
Para prepararnos para los platos fuertes de pescado y carne disfrutamos de un bao, muy de moda, o bollito de pan cocido al vapor relleno de atún. Un original cambio de tercio.
El pescado elegido fue un rodaballo con emparrillado cítrico, de ejecución perfecta, y sus verduritas de temporada, que eran un plato por sí mismo, por presentación y sabor.
Para finalizar con un magret de pato con salsa de naranjas cachorreñas que es un auténtico espectáculo.
Bodega cien por cien malagueña
Respecto a la bodega, ya es totalmente de vinos malagueños. Los elegidos para el maridaje fueron: el seco trasañejo de Bodegas Dimobe, de Antonio Muñoz Cabrera, como aperitivo; para las entradas Andresito, el moscatel seco de Bodegas Niño de la Salina, que resultó especialmente sobresaliente; para el pescado, La Encina del Inglés, de Bodegas La Melonera de Ronda, un genial coupage de moscatel morisco, Pedro Ximénez y doradilla y para cerrar, el tinto Cortijo Los Aguilares de Ronda, que siempre acierta con su coupage de syrah, merlot y tempranillo.
El punto final fue una bavaroise de mango con almendras, un postre sobresaliente, con nivel de restaurante con estrella Michelin, maridado con el Moscatel dulce maestro de Vinos Chinchilla de Bodegas Doña Felisa.
La Sala de DOM es una delicia, muy luminosa y cuidada, capaz de transmitir toda la esencia de Málaga. El servicio impecable, con la húngara Bárbara y el italiano Andréa, hablando castellano perfectamente y con un enorme conocimiento de la carta, ingredientes, preparaciones, vinos y resto de productos. Una propuesta de notable alto que tiene mucho potencial de evolución y que puede dar grandes alegrías a la cadena hotelera Meliá. Más información en 952 76 02 00.

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