Cristina Cánovas y Diego Aguilar se conocieron en las cocinas del restaurante El Lago de Marbella, el estrella Michelin decano de Andalucía. Surgió la química y emprendieron juntos un proyecto personal y también profesional. Su restaurante se llama Palodú, está en Málaga capital, en la zona de Teatinos, una parte joven y dinámica de la capital y triunfa con una propuesta muy innovadora y con gran fuerza.

Es un restaurante para gente con estilo, que busca sorpresas sin estridencias. Que se deleita con sabores profundos y explosivos que conservan la esencia del producto. Cristina y Diego trabajan mano a mano en su cocina abierta al público. La sala y zona de terraza son muy coquetas, cuidadas y excelentemente atendidas.

 

 

Palodú es un concepto gastronómicamente potente pero muy práctico de gestionar, lo que permite ofrecer unos precios muy interesantes que le convierten en espacio de culto para el perfil Gourmet Millennial. El precio medio oscila entre los 25 y 40 euros. La carta es variada, con sugerentes propuestas para compartir presentadas de forma muy ágil. La puesta en escena es absolutamente correcta. La elaboración es sobresaliente donde se percibe el conocimiento, cariño en el trabajo y creatividad de estos dos cocineros procedentes de la Escuela de la Cónsula.

La alegría de compartir platos

Arrancamos con un gazpachuelo frio de espárragos y maíz a modo de aperitivo de la casa. Original presentación, divertida textura del maíz y potente sabor.

Luego se fueron sucediendo los diferentes platos al centro. La ensaladilla rusa y huevo marroquí de notable alto.

   

Los originales panes de cristal. De boquerón con pasta de aceituna manzanilla y piparras y de salmón, con queso cremoso, miel trufada y eneldo. Buenísimos, diferentes, sorprendentes.

  

Ceviche de corvina y leche de tigre de cilantro, muy equilibrado y potente.

Risotto de setas y muslito de pato. Realmente extraordinario.

  

De postre, Cristina eligió el bizcocho líquido de almendras con sorbete de frambuesa de preparación muy elaborada y delicioso.

Maridamos con uno de nuestros rosados preferidos, La Vie en Rosa de Maite Geijo, de Toro, elaborado en un 75 por ciento con Tinta de Toro y el 25 por ciento de verdejo. Catamos en esta ocasión la añada 2014. A los pocos días y gracias a Maite degustamos la 2018 y percibimos una estupenda evolución. Felicidades Maite, eres toda una All Star

Otro punto destacable de la cena fue el Aceite de Oliva Virgen Extra malagueño elaborado por la familia de Cristina y Sergio, el 100 por cien lechin Albeijo. Un excelente nuevo AOVE malagueño aún con poca producción que seguro tendrá un estupendo recorrido.

 

Nos encanta Palodu, queremos mucho a Cristina y Diego, su simpatía y generosidad. Son unos de nuestros mejores exponentes de la nueva generación de estrellas de la Escudería All Stars. Seguimos rodando a toda velocidad y brillando.

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