La cena en la terraza del primer piso del Club de Playa de Salduna Beach es una de las experiencias gastronómicas más originales y gratificantes que pueden descubrirse este verano. Por singularidad del escenario, calidad gastronómica de la propuesta, servicio impecable y cariño puesto en cada uno de los detalles.

Salduna Beach nos gusta mucho de día, con su propuesta de hamacas, cocina sana, elaborada y divertida, carta de cócteles, ambiente familiar y exquisito. También por la noche, con las cenas en la planta baja. Pero disfrutar de la cena en la terraza de la primera planta es otra dimensión. Porque tiene ese componente de lo reservado e íntimo. La terraza, a la que se asciende por una sugerente escalera, está cubierta por toldos que la protegen de la humedad, situada frente al mar, bajo la luna y las estrellas. Un escenario muy inspirador, para dejarse llevar, abrir el corazón y disfrutar.

Es un espacio muy natural y cuidado por la colocación de las mesas, las velas con el propio logo de la casa, la iluminación… Un paraíso para disfrutar de las noches de verano y hasta octubre en Estepona, junto al término de Marbella, en Benamara. Una zona muy señorial y tranquila, con mucha vegetación y alejada de los circuitos clásicos, lo que la convierte en más singular y atrayente.

El alma de Salduna Beach es Trudy Chinarro, su directora desde hace tres años que ha conseguido el milagro de dar alma al concepto. Una propuesta  muy bien diseñada por el grupo que también gestiona Puro Beach, pero complicada de poner a punto. Trudy envuelve todo con un halo de magia, luz, cariño y capacidad de seducción. Una atmósfera que es la consecuencia de muchas horas de trabajo, análisis de los espacios, gestión del equipo, creación de Cartas, y ese toque personal del trato con el cliente.

La fuerza de un equipo motivado

Trudy y su equipo, con los argentinos Matías Álvarez Macnighte como Chef Ejecutivo y Franco Abinal como responsable de Sala, han llevado ese espíritu a la terraza de la primera planta en un desarrollo aún más refinado, por singularidad del espacio. El cliente que descubre la terraza de Salduna Beach se siente un privilegiado y sabe que va a disfrutar de una experiencia realmente singular.

La Carta es similar a la del resto del restaurante, pero en la terraza se sublima cada uno de los platos. Una Carta de 2018 en la que, además de diversidad, sorpresa, equilibrio nutricional, se ha aumentado el nivel gastronómico con la motivación e implicación de Matías. Cocinero con una larga trayectoria y que ha pasado por espacios que han marcado la historia de la Alta Gastronomía en España y el mundo, como el hotel Hacienda Benazuza de Sevilla, con la gestión de Ferrán Adriá.

Nuestra experiencia arrancó con un aperitivo muy en clave sana a base de coliflor, con una preciosa presentación y profundidad de sabor. A continuación se sucedieron divertidos platos para compartir, originales, sabrosos y realmente exquisitos. El hummus de bacalao ahumado y naranja, un espectáculo para la vista; la ensaladilla rusa de gambitas  y ligera mayonesa casera, muy bien lograda; el Tataki de atún rojo de almadraba de impecable presentación y sabor y los mejillones al estilo belga que estaban realmente buenísimos.

Ingredientes que crean vivencias mágicas

Optamos por segundos a base de pescado y el chef nos sorprendió con una  lubina a la sal. Muy bien servida y acompañada con varias de las propuestas de la fantástica Colección de Guarniciones de Salduna: verduras salteadas, patatas baby con ajo y romero, ensalada verde y arroz variado con tomillo y limón. Así como una brocheta de atún rojo de almadraba con salsa teriyaki presentada en un original soporte colgado en vertical que hace el plato aún más especial.

El vino que nos sugirió Trudy para hacer aún más mágica la velada fue Cunqueiro III Milenium 2017. Un vino expresivo, sorprendente y divertido elaborado con treixadura, godello, albariño y loureiro  Su nombre hace referencia al momento en el que se recolectó las uvas de la primera cosecha, que coincidió con el cambio de milenio. Son pequeños detalles que articulan momentos singulares.

Para el postre, uno de frutas, muy bien elaborado, la macedonia con zumo tropical y helado de maracuyá con una original presentación y el segundo una espectacular cheesecake de melocotón y mango, de sabor impactante y servida en un original cúbito redondo, para juguetear y disfrutar al introducir la cuchara.

Sólo quedan las noches de agosto para descubrir la magia de la terraza de Salduda Beach y merece la pena hacerlo. Auténticamente All Stars. Más información en www.saldunabeach.com

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