La Alta Gastronomía en Marbella está protagonizada por muchas parejas ilustres. Una de las más queridas y respetadas es la que forman los argentinos Rosa Cranenborg y Cachy Siconolfi, propietarios de La Rosa de Guadalmina, un restaurante que cumple 10 años en 2019.

Un restaurante que cautiva a quien no lo conoce y tiene mucho camino por recorrer. Especialmente ahora que sus propietarios están plenamente centrados en convertirlo en un referente de la Alta Cocina clásica, elaborada con productos excelentes y con el toque de magia que sólo una pareja con tanta sensibilidad y tan cultivada intelectualmente puede aportar.

La Rosa está en Guadalmina Alta, una zona con gran movimiento gastronómico y su entrada llama la atención con su icónica flor. Traspasar su puerta produce una auténtica sorpresa. La Sala cuidada al detalle, transmite rápidamente el poso de la trayectoria personal de sus propietarios, con sensibilidad y carácter. La luz tenue que envuelve este espacio introduce al comensal en una novela fantástica de final feliz. La Rosa tiene, de hecho, una de las salas con más personalidad y confortables de toda Marbella.

La Carta está dirigida a un tipo de cliente cosmopolita y viajero, que aprecia la buena comida sin adornos innecesarios y que busca, por encima de todo, la discreción, la satisfacción personal y esa inspiración que sólo proporcionan las propuestas auténticas. El apartado de carne es absolutamente sobresaliente. También los delicados postres de Rosa, una de las mejores pasteleras de Marbella. Así como una amplia variedad de propuestas clásicas que son toda una sorpresa como la milhojas de foie y manzanas caramelizadas con pan de especias.

Así es la cocina de la inspiración de La Rosa

Es recomendable dejarse orientar por los propietarios, especialmente en las primeras visitas, hasta conocer bien La Carta. Porque La Rosa es un restaurante para repetir muchas veces, muy familiar. Pero también con un toque romántico perfecto para parejas. Un restaurante con un precio medio que no asusta, una media de 40 euros.

 

Además de la colosal milhojas que se sirve con un delicioso pan de especies elaborado en casa, según la receta de la abuela de Rosa, arrancamos la experiencia con unos rollitos crujientes rellenos de solomillo, boletus y un toque sutil de queso Gorgonzola. Como culminación del plato nos sorprendió el acompañamiento con una crema de boletus perfumada con tartufata, capaz de perdurar para siempre en la memoria gustativa del comensal. Auténtica cocina de la inspiración.

La carne elegida fue la denominado en Argentina, ojo de bifé o lomo alto de angus argentino. Elaborado impecablemente en la parilla de La Rosa, con textura y profundidad de sabor emocionantes. La carne se acompañó con patatas fritas, cortadas a mano y fritas en tres vuelcos, al estilo belga, deliciosas y crujientes, más unas suculentas espinacas salteadas. No falta el chimichurri, como seña de identidad argentina, y una salsa criolla. Imprescindible en la Ruta Gourmet de Marbella.

Respecto a los postres, son otro de los puntos fuertes La Rosa y su propietaria les destina todo el conocimiento y cariño. Postres para disfrutar a lo grande. Como el panqueque, similar a una filloa o crepe, de dulce de leche San Ignacio con helado de vainilla. Se puede probar mil veces y siempre gustará. Muy ligero y a la vez de enorme profundidad. Una auténtica joya gastronómica.

 

 

 

El segundo fue el Banofee, una galleta de masa sablé, compota de banana caramelizada, dulce de leche y crema chantillí con una presentación muy coqueta y muy divertido de comer. Para introducir la cuchara hasta el fondo y soñar.

Así es La Rosa, un restaurante único donde sus propietarios, Rosa y Cachi, dan todo el cariño a los clientes y amigos que lo eligen. Una propuesta que tiene mucho más que aportar a Marbella y que estamos seguros que lo hará con motivo de su décimo aniversario. Un valor seguro para Marbella, que tiene por delante una larga y próspera trayectoria.

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