La valentía es una de esas cualidades muy femeninas. Desgraciadamente aún son demasiado pocas las mujeres que brillan en lo más alto de la cocina, pero las que lo logran lo hacen con valentía, autenticidad y un marcado estilo. La panameña Reyna Traverso es una de ellas y seguro que brillará mucho en su nuevo restaurante Niña Bonita de Málaga capital, una cantina mexicana, sin pretensiones, sencilla, con una pequeña cocina, donde se come de maravilla. Además, se degusta cocina mexicana de la auténtica. Está en el Barrio del Soho, en plena efervescencia creativa, muy cerca de la noria, en la calle Martinez Campos 6. 

Reyna tiene como únicos compañeros de viaje: profesión, enorme conocimiento y mucho coraje. Esa fuerza interior que da cambiar de país y arrancar una nueva vida. Estudió cocina en la Escuela de Tijuana de México, ha trabajado en grandes fogones, incluidos los del estrella Michelin El Lago de Marbella y ha desarrollado también una importante carrera docente.

Niña Bonita merece la pena. La categoría gastronómica de cada plato es potente; la carta es ajustada pero muy divertida y equilibrada; la sala tiene la calidez de Reyna y el equipo desviviéndose por cada comensal y el precio es muy ajustado. Nunca más de 25 o 30 euros y por menos también se puede disfrutar enormemente. Lo que permite realizar varias visitas para ir descubriendo todos los platos. Acompaña la carta una buena selección de vinos por copas a un precio redondo.

Dejamos que Reyna nos sorprendiera y esta fue la selección.

Lo primero que nos trajo a la mesa fue un paté de higaditos de ave con salsa de naranja, canela y plátano macho maduro. Ya sabíamos que íbamos a disfrutar de lo lindo. Texturas y contrastes perfectos.

Siguió con las gorditas, auténticas reinas del restaurante que tiene menos de un mes de vida. Están rellenas de cerdo confitado, con lechuga en juliana, pico de gallo, guacamoles y salsa roja.

Después llegaron los tacos de pescado con col, crema agria, pico de gallo y salsa roja. Un plato sobresaliente por la sencillez y lo exquisito que resulta.

Después dos carnes: Pipian estilo pascal, picantón y setas de temporada. Cacahuete, pipas de calabaza y mezcla de chiles secos. Buenísimo. Una propuesta contundente con mucha y estupenda elaboración. Y la costilla lacada con naranja y miel de castañas, frijoles negros y pico de gallo, con una textura excelente. Sabroso pero delicado. Con un sabor muy propio.

Como postres sólo hay tres opciones y, desde luego, hay que pedir alguna. Son postres muy elaborados y mantienen el alto nivel del resto de la carta. Los dos que catamos fueron el pastel de crepas de chocolate con trufa y toffe de plátano y tres leches con helado de caramelo salado.

Así es Niña Bonita, gastronomía mexicana en estado puro. Un nuevo imprescindible en Málaga capital. Más información en el teléfono 691 03 14 34.

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