Aire Gastrobar, el negocio que regentan el cocinero Pepo Frande y su esposa María como responsable de Sala, es puro equilibro gastronómico. Una carta impecable, ágil, de profundas raíces malagueñas en un espacio coqueto, los chalets situados junto la cinco estrellas Miramar, en la Avenida de Pries número 16 y un servicio mimado, cercano, impecable. Todo engancha a Aire y hace volver.

Nueve años de trabajo y esfuerzo. De mirar hacia el interior y sacar lo mejor que tienen, sin seguir modas, han convertido a Aire en un clásico de la Alta Gastronomía de Málaga capital. Un imprescindible para el público foodie de la provincia y una propuesta que debe de descubrirse por los visitantes que llegan con pretensiones gastronómicas.

La nueva visita a Aire nos ha permitido disfrutar de algunas de las nuevas propuestas de la carta y también de los sabores más asentados. Una experiencia que arrancamos con una copita de manzanilla Micaela de Bodegas Varón y sus correspondientes aceitunas aloreñas.

 

 

 

 

 

 

Arrancamos a modo de cortesía de la casa con el ocado crujiente de bacalao ahumado, dulce de tomate y alioli de macadamia. Buenos augurios para la experiencia que llega.

De entradas catamos las nuevas croquetas de gambas al pil pil con emulsión de pimentón y guindilla, muy bien presentadas y deliciosas.

  

Colosales sorrentinos rellenos de pera con emulsión de foie

También los sorrentinos rellenos de pera con emulsión de foie que muy pronto estarán en la carta. Los sorrentinos son un clásico de Aíre que elabora Pepo según la receta de la madre de María. La nueva propuesta es indescriptible, potente, suculenta, intensa y muy sutil. Faltan adjetivos para describir las sensaciones que produce.

 

 

También catamos otras dos entradas habituales de la carta. La estupenda ensaladilla rusa con gambas y polvo de aceite frantoio de Claramunt, perfecta y la morcilla de rulo de cabra caramelizado y emulsión de mandarina. Una auténtica fiesta gastronómica. Platos que maridamos con el rosado Cloe de Bodegas Doña Felisa de Ronda.

 

  

Como plato principal disfrutamos de la nueva corvina asada con crema de gazpachuelo malagueño. Elaboración rigurosa, equilibrada, técnicamente impecable y buenísima. Un plato de enorme valor gastronómico que maridamos con el brut de la bodega de Huelva, Contreras Ruiz, 100 por cien zalema. Una auténtica delicia que nos sirvió para recibir la deliciosa espuma de crema catalana & chocolate.

  

Una comida deliciosa con el valor añadido de la inteligencia emocional que se respira en el Aire. Un valor gastronómico de Málaga que muy pronto celebrará su décimo aniversario con rigor y sensibilidad, el tándem perfecto.

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