Los vinos malagueños de Bodega Capuchina, que reciben su nombre de los monjes capuchinos a los que perteneció su finca, se incorporan a Marbella All Stars. Participarán en nuestra IV Cumbre que se celebra el 14 de mayo en el Palacio de Ferias y Congresos de Marbella.

Su cortijo centenario, al pie de la Sierra de La Camorra al norte de la comarca de Antequera, cuenta con casi 40 hectáreas. Más de la mitad, 20, son destinadas al viñedo con variedades blancas como Pedro Ximen, Doradilla, Moscatel de Alejandría y Moscatel, mientras que entre las tintas destaca Cabernet Franc y Syrah o las autóctonas Romé, Blasco y Tintilla de Rota.

Los vinos de La Capuchina, de Denominación Málaga y Sierras de Málaga,  destacan por su producción artesanal. Solo tres personas trabajan en una bodega cuya construcción se terminó en el año 2004 y que está ubicada en la antigua almazara. Así, los depósitos de fermentación conviven con el antiguo molino de aceite y las barricas de roble reposan sobre el suelo empedrado de lo que fuera un antiguo pajar.

La elaboración de sus vinos arranca con la selección del racimo, con un primer aclareo al inicio del envero y sobre todo luego en la vendimia, donde se recogen sólo los que se encuentran en su momento óptimo de madurez.

El siguiente paso son maceraciones pre-fermentativas en frío y fermentaciones en depósitos pequeños de acero inoxidable a temperatura controlada. Posteriormente durante el prensado, se recoge por separado el «vino lagrima» sin presión y el «vino prensa» con la idea de decidir al final si se utiliza o no para aportar más cuerpo.

La crianza en barrica se lleva a cabo en cada variedad por separado y suele ser de 12 meses, aunque se decide a medida que el vino evoluciona. Una vez elegido el cupage y realizada la mezcla, se introducen de nuevo los dos últimos meses en barrica para una mayor integración. La barricas son 2/3 de roble francés y 1/3 de americano y se utiliza la antigüedad de la barrica (nueva o de segundo año) como valor añadido.

Tras ser embotellados nunca salen a la venta con menos de nueve meses de reposo. El resultado son unos vinos tranquilos, pero con todo el carácter y la esencia del sur y que ya han sido reconocidos internacionalmente. Así, el tinto Capuchina Vieja Petit Verdot logró el bronce en el Internacional Wine Challenge, la segunda competición más importante del mundo, en 2018.

La historia de Bodegas Capuchina también la encontramos en el logo y dibujos de las etiquetas de Capuchina Vieja y Capuchina Vieja Sol, para los que se han utilizado parte de las pinturas rupestres neolíticas que se encuentran en las cuevas de la Sierra, propiedad de la finca. Una historia que redescubriremos en la IV Cumbre Marbella All Stars.

Más información en www.bodegalacapuchina.es

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