La verdadera experiencia turística y gastronómica excelente es global y equilibrada, donde el entorno, el servicio, la sala, la gastronomía y el maridaje son capaces de hacer disfrutar y sacar los mejor de los comensales.
Algunos espacios y equipos de profesionales de Marbella son maestros en conseguirlo desde hace muchos años. Uno de esos escenarios de inspiración es el hotel Marbella Club, uno de más exclusivos del mundo, que conserva su personalidad noble, aristocrática y también glamourosa totalmente renovada y juvenil.
Espíritu de excelencia generado por un equipo profesionales de la hostelería tan preparados como discretos, con su Chef Ejecutivo, Juan Gálvez y su sumiller, Ángel González, como figuras más visibles.
Marbella Club simboliza la esencia más exquisita de este destino turístico, con la naturaleza como gran protagonista. Un entorno que recrea el espíritu y el legado de su artífice, el príncipe Alfonso de Hohenlohe, que actualmente sigue siendo elegido por algunos de los personajes más importantes del mundo, tanto de los negocios, como de la cultura.
Tres momentos, tres escenarios, tres armonías en Marbella Club
En este entorno auténticamente paradisiaco, desarrolla su trabajo Ángel González, uno de los grandes de la sumillería tanto de la Costa del Sol como del mundo, que resume así la esencia de su actividad: “una de mis mayores satisfacciones es cuando un cliente habitual vuelve al hotel y me muestra una tarjeta de Marbella Club con el nombre de un vino, añada, variedad y zona vinícola que yo le apunté en su momento, para decirme que aún se acuerda de él”.
Realizamos una primera aproximación a su trabajo a través de tres armonías que Ángel González ha realizado en base a otros tantos vinos singulares que distribuye en Marbella, Bebidas Ojen, la empresa de Benito Guerrero que cumple 25 años. Así explica el reto Ángel González: “la idea ha sido buscar tres armonías diferentes y un poco arriesgadas, para situaciones, momentos y escenarios diferentes”.
1.- Espumoso Raventos de Nit, mango y frutos rojos al final de la tarde.
Espumoso Raventos de Nit 2016, de la mezcla de las variedades Xarel-lo, Parellada, Macabeo y Monastrell, de la bodega Raventos i Blanc con fruta fresca tropical, en concreto mango y frutos rojos. Una experiencia para disfrutar de la frescura de ambos, con gran equilibrio, donde destaca la dulzura tropical del mango, así como la sutil acidez del espumoso con carbónico natural. Para media tarde, después de un día de playa y antes de salir a cenar, preferiblemente en la terraza de la habitación del hotel.
2.- Palo cortado Bertola y quesos intenso como pre postre
Palo Cortado Bertola de 12 años de las bodegas Diez Merito con queso brie y manchego curado. Una propuesta singular por la gran potencia aromática tanto del vino, como de los quesos. Así como el contraste de grasa, fundamentalmente del brie, con el carácter seco y afilado del Palo Cortado. Recomendado como pre-postre de un menú largo, para disfrutar sin prisas, saboreando ambas propuestas antes de la parte dulce del postre.
3.- Tinto Celia con chocolate con un buen libro
El vino elegido está elaborado en Ribera del Duero, se llama Celia y es de la bodega Vizcarra, con una mezcla mayoritaria del Tempranillo con un poco de Garnacha, que ha permanecido 16 meses en barricas de roble, se armoniza con chocolate orgánico del 82 por ciento. Son dos elementos de una gran potencia en boca, por un lado el vino tinto que mezcla sus redondos taninos con el amargor del chocolate. Pensado para una velada después de cenar, preferiblemente en meses templados o fríos, también muy recomendable con un buen libro.
Es una sutil y mágica pincelada del trabajo riguroso y excelente de un profesional y un equipo entrenado para generar felicidad en sus clientes. Un orgullo tenerles en Marbella. Ellos son las auténticas estrellas de la Alta Hostelería.

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